CropLife Latin America

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Panel Lecciones Aprendidas Proyectos Agricultura Sostenible en Acción (SPMF)

Agricultura Sostenible en Acción es un modelo de gestión implementado en Guatemala (Agrequima), Chile (AFIPA) y Colombia (Procultivos–ANDI), que busca fortalecer la sostenibilidad del sector agrícola a partir de un enfoque integral y basado en evidencia científica y técnica.

Durante el panel, los directores ejecutivos de estas asociaciones coincidieron en tres características clave del modelo:

  • Articulación institucional: integra todas las áreas de trabajo de las asociaciones, mejora la eficiencia en la comunicación con autoridades y facilita la construcción de alianzas con otros gremios para impulsar una agenda común de sostenibilidad.
  • Enfoque integral: conecta la ciencia, la innovación y las buenas prácticas agrícolas, permitiendo vincular los temas regulatorios con la realidad del agricultor en campo.
  • Medición y verificación: incorpora el seguimiento de indicadores de sostenibilidad en los cultivos, marcando un cambio significativo hacia una gestión basada en resultados. 

Desde Guatemala, Román Molina, director de Agrequima, destacó como principal lección aprendida el valor estratégico del concepto Agricultura Sostenible en Acción. Señaló que este ha funcionado como una “sombrilla” que articula a los distintos actores del sector agro, fortaleciendo el trabajo conjunto en sostenibilidad y mitigación de riesgos. Asimismo, resaltó el crecimiento del proyecto desde su lanzamiento en junio de 2024, con un aumento del 77% en alianzas público-privadas.

Por su parte, María Helena Latorre, directora de la Cámara Procultivos de la ANDI, subrayó que el modelo ha permitido consolidar un programa de interacción permanente en todo el país. Este se basa en procesos sistemáticos con trazabilidad, medición del uso responsable de los productos y verificación en campo, lo que ha contribuido a fortalecer los indicadores de sostenibilidad y a optimizar la comunicación con autoridades, legisladores y productores.

En el caso de Chile, Patricia Villarreal, directora de AFIPA, resaltó que el proyecto ha permitido evidenciar que la gestión de riesgos asociada al uso de productos fitosanitarios, a través del manejo integrado de plagas y las buenas prácticas agrícolas, es efectiva para reducir impactos en la salud de las personas y el ambiente. Este enfoque ha fortalecido de manera significativa el relacionamiento con las autoridades.

En conjunto, las experiencias de Guatemala, Chile y Colombia evidencian que Agricultura Sostenible en Acción  es un modelo replicable que fortalece la gestión basada en ciencia, impulsa la articulación público-privada y posiciona al sector como un aliado clave para la sostenibilidad agrícola. 

América Latina ante un punto de inflexión: desafíos y oportunidades para la agricultura 

En esta conferencia magistral, José Perdomo, presidente de CropLife Latin America, compartió con las Asociaciones un análisis del escenario actual del sector agroquímico.

América Latina atraviesa un momento decisivo para su desarrollo agrícola. Durante su intervención, José Perdomo destacó que la región enfrenta un contexto de profundos cambios, marcado por factores como el impacto postpandemia en los mercados, eventos climáticos extremos, tensiones geopolíticas y nuevas exigencias en el comercio internacional, especialmente en materia de límites máximos de residuos. 

En este escenario, subrayó que la agricultura latinoamericana, pese a los desafíos, mantiene un enorme potencial productivo y un rol estratégico en la seguridad alimentaria global. Sin embargo, la región debe adaptarse a un entorno más competitivo, influido por actores globales como China e India y por la evolución de los marcos regulatorios internacionales. 

Uno de los principales mensajes fue el papel central de la innovación. Tecnologías como los biológicos, la biotecnología, la edición genética, la agricultura de precisión y la inteligencia artificial están transformando el sector, permitiendo mayor eficiencia, nuevos modos de acción y el desarrollo de soluciones más sostenibles. Este avance, además, impulsa la convergencia entre la agricultura, la tecnología y los datos, generando nuevas oportunidades para la región. 

Perdomo también resaltó la importancia de fortalecer los marcos regulatorios basados en la ciencia, que permitan acompañar la innovación sin frenar el acceso de los agricultores a nuevas herramientas. En este sentido, hizo énfasis en la necesidad de trabajar de manera articulada con las autoridades y asociaciones para garantizar sistemas eficientes, transparentes y alineados con las realidades del trópico. 

La sostenibilidad se mantiene como un eje clave, con programas como CampoLimpio y CuidAgro que se posicionan como ejemplos concretos del compromiso del sector. A esto se suma el reto de ampliar la capacitación de los agricultores, asegurar el uso responsable de las tecnologías y combatir el comercio ilegal. 

Finalmente, destacó que la agricultura debe ser reconocida como parte de la solución a los grandes desafíos globales, que van desde el cambio climático hasta la seguridad alimentaria. Para ello, es fundamental fortalecer la reputación del sector, impulsar la adopción tecnológica y consolidar un trabajo conjunto que permita anticiparse a los cambios y capitalizar las oportunidades que ofrece la región.  

Panel: experiencias en regulación y aplicación en campo con bioplaguicidas
 

 Federico Elorza, Coordinador Gestión Sustentable de CASAFE; Julia Pupe, Gerente de Asuntos Regulatorios e Institucionales en Bioinsumos de CropLife Brasil; y Mario Andrés Van Strahlen Pérez, consultor del IICA para el proyecto STDF 753, participaron en el panel moderado por Alejandro Hernández, Director de Ciencia y Biotecnología de CropLife Latin America.

Bioplaguicidas en América Latina: avances y retos regulatorios

El panel permitió analizar, desde distintas perspectivas, el estado de la regulación y la aplicación en campo de los bioplaguicidas en América Latina, evidenciando tanto su madurez en algunos mercados como los desafíos para su consolidación regional.

Argentina: adopción consolidada y evolución regulatoria

Desde Argentina, Federico Elorza destacó que los bioinsumos son una herramienta ya integrada en sistemas productivos clave. Un ejemplo emblemático es el cultivo de soja —con cerca de 20 millones de hectáreas— donde el uso de microorganismos para la fijación biológica de nitrógeno son ampliamente utilizados hace ya más de 30 años.

En materia regulatoria, señaló la entrada en vigor de la Resolución 458 (enero de 2026), que agiliza los procesos de registro, manteniendo la exigencia de estudios técnicos, incluidos ensayos de eficacia y residuos. 

Como principal aprendizaje, destacó la necesidad de cerrar la brecha de conocimiento: aunque los biológicos están ampliamente presentes, su comprensión y valorización por parte de los agricultores ha crecido de forma progresiva. Este proceso ha estado acompañado por mayores esfuerzos en capacitación, buenas prácticas agrícolas y adopción tecnológica. 

Brasil: liderazgo regulatorio y expansión del mercado

Brasil se consolida como líder regional en bioinsumos, tanto por el tamaño de su mercado como por sus avances regulatorios. Julia Pupe presentó el valor de mercado brasileño de bioinsumos en 2025, que se situó en US$ 1,12 millones y el área tratada con estos productos, la cual ascendió a 194 millones de hectáreas.

Asimismo, Julia destacó la aprobación de la legislación de bioinsumos en 2024 y el trabajo en desarrollo de normas secundarias, orientadas a facilitar la innovación y acelerar el acceso de estas tecnologías al mercado, garantizando la seguridad, la calidad y la eficacia de los productos.

En 2025 se registraron 159 bioinsumos, reflejando el dinamismo del sector. No obstante, continúa el trabajo técnico en la reglamentación de la ley, que definirá aspectos clave como clasificaciones, requisitos de registro, flujos regulatorios, etiquetado, producción e investigación. 

Este proceso ha sido impulsado por una estrecha articulación entre sector público, privado e instituciones de investigación, consolidando a Brasil como referente regional. 

IICA: armonización regional y fortalecimiento de capacidades

Desde el proyecto STDF 753, el IICA promueve la articulación regional y la construcción de un lenguaje común para la regulación de bioinsumos.

El proyecto, con una duración de tres años (iniciado en 2023), involucra a 11 países: Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú y República Dominicana. 

Estos países se agrupan en tres bloques —Centroamérica, Región Andina y Cono Sur— que comparten similitudes regulatorias y niveles de desarrollo institucional. Aunque se registran avances, persisten limitaciones estructurales que explican por qué el registro y la adopción de bioplaguicidas no avanzan al ritmo de las necesidades productivas.

En Centroamérica, existen reglamentos técnicos regionales para bioplaguicidas (especialmente microbianos y extractos), pero en la práctica los requisitos siguen siendo complejos y cercanos a los de plaguicidas químicos, lo que se traduce en procesos largos y costosos. En la Región Andina, si bien existe una armonización sólida para plaguicidas químicos, esta aún no se ha extendido de manera equivalente a los biológicos.

Un punto en común: innovación con respaldo regulatorio

Las tres experiencias coinciden en que el crecimiento de los bioplaguicidas depende de la combinación entre innovación tecnológica y marcos regulatorios claros, eficientes y basados en ciencia. Su integración en estrategias de manejo integrado de plagas refuerza su papel como herramientas clave para una agricultura más sostenible y productiva. 

Principales desafíos para la adopción de biológicos
  1. Marcos regulatorios en evolución: necesidad de procesos más ágiles y adaptados a la naturaleza de los bioinsumos.
  2. Capacidades técnicas e institucionales: fortalecimiento de las autoridades para evaluar estos productos.
  3. Brechas de conocimiento en campo: mayor capacitación y extensión para agricultores.
  4. Integración productiva: incorporación efectiva en esquemas de manejo integrado.
  5. Articulación público-privada: coordinación para escalar soluciones y armonizar criterios. 

El reto de los bioplaguicidas en la región exige avanzar de manera simultánea en regulación, capacidades técnicas, adopción en campo y coordinación institucional, para aprovechar el potencial de estas tecnologías en la agricultura latinoamericana.