La encuesta Voice of the Farmer 2026 realizada por Wikifarmer, plataforma de conocimiento agrícola, pregunto a los agricultores por los precios que reciben, sus ingresos, los daños climáticos que han sufrido, el apoyo que reciben de sus gobiernos y la manera en que su trabajo afecta su bienestar.
El 51,1% de los agricultores que participaron en la encuesta afirmó que no recibe un precio justo por lo que produce, y el 45,1 señaló que sus ingresos disminuyeron considerablemente durante el último año.
Clima y plagas: producir en medio de la incertidumbre
Las pérdidas provocadas por el clima y las plagas fueron ampliamente reportadas. Entre quienes respondieron esta pregunta, el 83,0 % informó haber perdido parte de la producción durante el periodo consultado por fenómenos meteorológicos o plagas, y uno de cada cuatro agricultores, el 25,2 %, afirmó haber perdido más de una cuarta parte de su producción.
Entre los países con mayor número de respuestas, las tasas más elevadas de pérdidas graves se registraron en Grecia, Italia, Afganistán, India y Colombia.
Cada amenaza climática adicional reportada por un agricultor estuvo asociada con una mayor probabilidad de informar una disminución de sus ingresos.
La sequía fue el fenómeno más perjudicial: entre los agricultores expuestos a ella, el 37,4 % reportó pérdidas graves. Le siguieron el calor, las inundaciones, las tormentas y las heladas.
La presión sobre el agricultor también es humana
Las dificultades económicas y productivas no terminan en el cultivo.
Más de un tercio de los participantes se ubicó en los dos niveles más altos de la escala de estrés utilizada por la encuesta. Los mayores niveles se registraron entre agricultores de 41 a 50 años.
Este hallazgo pone de relieve una dimensión que suele quedar fuera de las conversaciones sobre productividad: detrás de cada finca hay personas y familias que asumen diariamente los riesgos de producir.
La incertidumbre frente al clima, las deudas, la volatilidad de los precios y la posibilidad de perder una cosecha generan consecuencias que van mucho más allá de las estadísticas agrícolas.
Poner al agricultor primero significa reconocer esa dimensión humana y comprender que la sostenibilidad del sistema alimentario depende también del bienestar de quienes trabajan en él.
Un entorno que permita al agricultor producir
Los desafíos identificados por la encuesta no tienen una única solución. Los agricultores necesitan políticas públicas coherentes, infraestructura, acceso al crédito, mercados transparentes, conectividad, capacitación y herramientas que les permitan proteger sus cultivos y utilizar los recursos de manera eficiente.
También requieren marcos regulatorios basados en ciencia que faciliten el acceso oportuno a la innovación y promuevan el uso responsable de las tecnologías agrícolas.
La protección de cultivos, el manejo integrado de plagas, la agricultura digital, el mejoramiento genético, los productos biológicos y las buenas prácticas agrícolas pueden contribuir a reducir pérdidas y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos. Sin embargo, su impacto depende de que estén acompañados por conocimiento, capacitación y condiciones adecuadas para su adopción.
Se trata de que el agricultor pueda producir mejor, reducir riesgos, proteger su inversión y recibir una remuneración que le permita continuar en la actividad.
El agricultor primero
Cada alimento tiene detrás una historia de decisiones, conocimiento, trabajo y riesgo. Comprender esa realidad es el primer paso para construir una relación más cercana entre el campo y la ciudad, y para promover políticas y acciones que reconozcan el papel estratégico de los agricultores.
El futuro de la alimentación no depende únicamente de la cantidad de alimentos que seamos capaces de producir. También depende de que quienes los producen puedan desarrollar su trabajo con herramientas, oportunidades y condiciones que les permitan prosperar.
Poner al agricultor primero significa escucharlo, comprender sus desafíos y trabajar para que la innovación, el conocimiento y los mercados estén también a su alcance.
Quiénes participaron
Los encuestados fueron predominantemente pequeños agricultores de tiempo completo: el 81,9 % se dedicaba a la agricultura de tiempo completo y el 54,5 % trabajaba cinco hectáreas o menos.
África fue la región con mayor participación, con el 38,0 %, seguida de Europa, con el 22,1 %; América Latina, con el 18,7 %; y Asia meridional, con el 15,9 %.
Pakistán, Francia, Argelia, Uganda y México fueron los países que aportaron el mayor número de respuestas.
La encuesta se realizó entre noviembre de 2025 y marzo de 2026. La encuesta utilizó una muestra autoseleccionada y no probabilística. Por esta razón, sus resultados reflejan las experiencias de los agricultores participantes y no pueden extrapolarse estadísticamente a toda la población agrícola mundial.
Fuente: Wikifarmer, Voice of the Farmer 2026.

Encuesta realizada entre noviembre de 2025 y marzo de 2026. Muestra autoseleccionada y no probabilística; los resultados reflejan la experiencia de los participantes y no representan estadística frente a toda la población agrícola mundial Fuente: Wikifarmer.
















