“Chicharrita del maíz”, “Cicada” o “Cigarinha”,
un insecto vector que amenaza los cultivos de maíz
Presentado por: Ing Agr Jorgelina Lezaun
jorgelina.lezaun@gmail.com
Agribusiness & Marketing Consultant
South America Region / Agosto 2026
Dalbulus maidis, “chicharrita”, “cicada”, “cigarinha” o “cigarrita del maíz”, es un hemíptero cicadélido de la subfamilia Deltocephalinae, tribu Macrostelini.
Debido a su frecuencia, abundancia en los cultivos, y a la extraordinaria capacidad de transmitir al menos cuatro patógenos, Dalbulus maidis es una de las amenazas clave para los cultivos de maíz en América Latina.
El género Dalbulus (De Long) tiene como centro de origen a México, comprende 14 especies (Pinedo-Escatel & Blanco-Rodríguez, 2016) y Dalbulus maidis es la única especie que se ha reportado con amplia distribución en Sudamérica; aunque también en el norte de Colombia Triplehorn & Nault (1985) han reportado la especie D. gramalotes en Tripsacum datyloides de la familia Poaceae.

En Brasil, estudios de evaluación de las cosechas 2020/21 y 2023/24 sobre los efectos productivos y económicos del complejo de enfermedades transmitidas por la chicharrita, determinaron que enfermedades del enanismo del maíz causaron pérdidas promedio del 22,7% en la producción. El impacto económico alcanzó los USD 6.500 millones por campaña. El volumen no cosechado alcanzó los 31,8 millones de toneladas anuales (CNA, Embrapa y Epagr).
Según información preliminar de la campaña agrícola 2023/24 en Argentina, la producción de maíz se redujo en 4,5 millones de toneladas, dado el impacto de la plaga sobre la productividad y la calidad de las cosechas. En ese momento las pérdidas económicas fueron estimadas en 800 millones de dólares, con una superficie afectada de 360.000 hectáreas y un nivel de daño entre el 8% y el 12% de la producción nacional de maíz.
Sin embargo, al cierre de 2023/24, el impacto real fue más severo y la producción sufrió un recorte de 11,5 millones de toneladas, lo que elevó las pérdidas en el mercado doméstico a USD 2.045 millones. Este impacto fue drástico sobre el maíz tardío o de segunda, con especial incidencia en las regiones centro y norte del país donde la explosión poblacional de esta plaga evidenció su daño en algunos lotes afectados con pérdidas estimadas cercanas al 80%.
Durante la misma campaña, el impacto de Dalbulus maidis en Colombia no desbordó la oferta nacional —dado que su producción de maíz tecnificado ronda los 1,6 millones de toneladas anuales—, aunque detonó una severa crisis de rentabilidad. En las regiones críticas (Tolima, Huila, Valle del Cauca y Costa Atlántica), los ataques tempranos causaron mermas en lotes de entre el 20% y el 80%, sumando pérdidas de decenas de miles de toneladas. El mayor daño fue económico: los productores debieron incrementar de 1-2 a 3 o más aplicaciones de plaguicidas e invertir en curado de semilla, erosionando su margen bruto en un contexto de precios internacionales a la baja.
Asimismo, en la siguiente campaña agrícola 2025/26 en Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario estimó una pérdida cercana a 2 millones de toneladas. El manejo del vector también incrementó los gastos de producción dada la necesidad de hacer aplicaciones múltiples de insecticidas que afectó fuertemente el margen bruto del agricultor.
* Distribución de la especie Dalbulus maidis (DeLong & Wolcott) en el continente americano. Se señalan en rojo las áreas donde es habitual encontrar poblaciones establecidas en los cultivos de maíz, y en verde las zonas en las que la especie ocasionalmente expande su distribución durante el verano.
En México, la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) es plaga endémica, por lo cual no existen estimaciones económicas oficiales consolidadas a nivel nacional que cuantifiquen una pérdida masiva exclusivamente atribuida. Su manejo está integrado en los ciclos agrícolas locales entre plantas cultivadas y nativas de su hábitat natural que conviven con el insecto de manera permanente y poblaciones que suelen regularse y gestionarse mediante el control fitosanitario rutinario del INIFAP y la SADER.
Cabe destacar que, en Latinoamérica, el sistema de producción de maíz ha cambiado desde 2011-2012 hasta la fecha. Se han adoptado masivamente híbridos de maíz genéticamente modificados para el manejo de lepidópteros defoliadores, con la consiguiente disminución del uso de insecticidas. En las últimas dos décadas se han expandido las zonas de cultivo bajo riego y se han ampliado las fechas de siembra, con lo cual el maíz está presente en los campos prácticamente todo el año.
En Brasil, los cambios en el sistema productivo del maíz en la región sur, derivaron en incrementos de las poblaciones del vector y por ello, desde 2015, es considerada “plaga clave” del cultivo (Oliveira & Frizzas, 2021; Pozebon et al., 2022).
En Argentina, se suma la expansión del área sembrada con maíz. En la región norte, zonas de doble cultivo de maíz o cultivos escalonados en la misma campaña, la amplia adopción de germoplasmas de maíz genéticamente modificados, y falta de oferta de maíces tolerantes a la enfermedad. Además, muchos materiales son resistentes a herbicidas como el glifosato y pueden generar maíces “guachos” que permanecen más tiempo después de la cosecha en los lotes de producción, generando fuentes de alimento para la plaga durante el invierno (Pozebon et al., 2022).
Está claro que cualquier acción agronómica que favorezca el crecimiento de las poblaciones de plaga determina un incremento de la incidencia del “achaparramiento” del maíz con la consecuente pérdida de rendimientos (Toffanelli & Bedendo, 2002) y la epidemiología del “achaparramiento” depende de la dispersión, la dinámica poblacional del vector y de su comportamiento de selección de hospedadores.
Esto quedó demostrado en Argentina durante la campaña maicera 2023/2024, en la que hubo una explosión demográfica extraordinaria de la plaga, inclusive en provincias que se incluyen en la “zona templada u ocasional” (sur de Córdoba, Entre Ríos, norte de Buenos Aires y La Pampa, y oeste de San Luis), afectando gran superficie y causando severas pérdidas.
En esa campaña, además, se produjo la ocurrencia de factores concatenados como dos inviernos consecutivos cálidos y secos dentro del fenómeno de la “Niña” y esas condiciones óptimas potenciaron el “patosistema” del “achaparramiento”, agravando aún más la situación con la implementación de mayor cantidad de aplicaciones de insecticidas, con demostrada baja efectividad, que afectaron el servicio ecosistémico que prestan los biocontroladores nativos.
Actualmente, en Argentina, la campaña agrícola 2026/27 comienza con un escenario contrastante para el maíz. Después de alcanzar un récord de 11 millones de hectáreas sembradas en el ciclo 2025/26 uno de los principales desafíos sigue siendo Dalbulus maidis, y su efecto sobre el achaparramiento del maíz. En la región norte de Argentina, este problema aparece como relevante, ya que los recuentos a la fecha demostraron poblaciones elevadas.
Vector con potencial adaptación al cambio climático
Existen autores (Santana et al., 2019), que proyectan para los próximos 50 años la posible distribución mundial de Dalbulus maidis en áreas no aptas en el presente, bajo un escenario de cambio climático y calentamiento global, estableciendo que esta especie sería capaz de desarrollar poblaciones en zonas tropicales y subtropicales de África, Asia y Oceanía.
Una plaga con historia
Se estima que la presencia de Dalbulus maidis coincide con la introducción del cultivo, entre 4.000 y 2.000 a. C. (Gil et al., 2006). Asimismo, sería la primera plaga que tuvo el maíz desde su domesticación.
La especie fue descrita en 1923 (DeLong & Wolcott) sin causar daños significativos.
En 1945, en el Valle del Río Grande (entre Texas - Tamaulipas) y en California, se identificó una enfermedad denominada “corn stunt disease” (Alstatt, 1945; Frazier, 1945), que posteriormente se extendió a las cercanías del delta del río Mississippi. En la década del ‘60, investigadores de Estados Unidos comenzaron a estudiar a esta plaga, como posible vector de la enfermedad. (Davis, 1966; Pitre, 1967; Pitre et al.,1967).
En 1948, fue por primera vez registrada en Argentina a través de escasos ejemplares colectados en remolacha azucarera en la Provincia de Tucumán (Oman, 1948), así como aparecen registros “ocasionales” en diversas plantas hospedantes. Posteriormente, la plaga fue identificada en el cinturón hortícola de Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina, afectando maíces dulces (Alonso et al., 2023). Este registro en latitud sur 38° S, es el más distante desde su centro de origen en México.
Durante los últimos años, la producción del maíz ha sufrido el efecto de Dalbulus maidis así como de los patógenos que transmite, en países como Argentina (Carloni et al., 2013), México (Pérez-López et al., 2016), el sur de los Estados Unidos (Jones et al., 2021), Brasil (Oliveira & Frizzas, 2022), Colombia, entre otros.
D. maidis evolucionó en estrecha asociación con el maíz domesticado (Dávila-Flores et al., 2013; Bellota et al., 2018) y la especialización en su hospedador influyó totalmente en aspectos de su biología y comportamiento (Nault, 1990), confiriéndole todas las características que la tornan una plaga peligrosa.
¿Cuál es el daño económico de “la chicharrita”?
Los insectos de la familia Cicadellidae son reportados como vectores de virus y bacterias causantes de enfermedades en plantas (Triplehorn y Johnson, 2005).
Dalbulus maidis “chicharrita” es vector de los principales agentes causales del complejo conocido como “achaparramiento del maíz”.
Los patógenos involucrados en esta enfermedad son dos mollicutes, Spiroplasma kunkelii y Maize bushy stunt phytoplasma, y dos virus, Maize rayado fino virus y Maize striate mosaic virus, y estos patógenos involucrados pueden encontrarse en infecciones simples o mixtas.
En el caso de Argentina, la enfermedad es causada principalmente por la bacteria S. kunkelii, denominada comúnmente “Corn Stunt Spiroplasma” CSS, como patógeno sistémico, alcanza todas las partes de la planta siendo el maíz su único hospedante (INTA, 2024; INTA, 2026).
La chicharrita se alimenta activamente de savia. Además, sus hembras tienen un ovipositor esclerosado que les permite encastrar los huevos de manera endofítica, cortando la cutícula de la hoja e insertando sus huevos entre esta y el parénquima.
También la morfología de su aparato bucal permite que sea un excelente “vector” transmisor de patógenos causantes de enfermedades. Por este motivo los daños son directos e indirectos:
- Daños directos derivan de sus actividades de alimentación y oviposición.
Su gravedad depende del tamaño de la planta, del nivel de humedad del suelo y de la densidad de insectos que atacan al cultivo.
Se ha reportado que, en plantas de 10 días de edad, una densidad de 10 adultos/planta deriva en una reducción del 40% de la materia verde del follaje y 60% del sistema radicular (Waquil, 1997).
Bajo un régimen de riego “ad libitum”, Virla et al. (2021) determinaron que una densidad de 10 insectos/planta es suficiente para causar daños de importancia y condiciones de estrés hídrico moderado, los daños pueden ser aún mayores, causando una disminución de más del 50% de acumulación de materia seca y hasta un 56% de mortalidad de las plantas cuando la densidad de chicharritas es alta (50 adultos/planta). Además, demostraron que las hembras causan más daños que los machos, debido a su comportamiento de oviposición.
Esta información es relevante al considerar la realización de siembras tardías en las zonas “subtropicales” y “de transición”, ya que los maíces sembrados en febrero o marzo serán colonizados por un número importante de individuos en etapas muy tempranas y, por ende, sufrirán daños significativos por estrés hídrico, con la consiguiente posibilidad de pérdida del “stand” de plantas.
- Daños indirectos, están caracterizados por la capacidad de transmisión de patógenos.
Jones & Medina (2020) califican a la plaga como un “super vector” por ser eficiente en la transmisión de patógenos que afectan al maíz, a saber Mollicutes (“Spiroplasma) (CSS, Spiroplasma kunkelii)”, el “Maize Bushy Stunt Phytoplasms” (MBSP, Candidatus Phytoplasma asteris)], y además el virus “Maize Rayado Fino Virus” (MRFV) y el “Maize striate mosaic Virus” (MSMV)] (Oliveira et al. 1998; Giménez Pecci et al., 2002, 2003; Vilanova et al., 2022; Ruiz Posse et al., 2023).
Estos patógenos, solos o combinados, producen la sintomatología y la enfermedad compleja “achaparramiento o raquitismo del maíz”, que es uno de los factores limitantes para la producción del maíz en América (Hruska et al., 1996; Jones & Medina, 2020; Pozebon et al., 2022).
Estos patógenos son transmitidos de forma propagativa por D. maidis, es decir, una vez que el insecto adquiere el patógeno, permanece infectivo durante toda su vida (Giménez Pecci et al., 2012).
El “achaparramiento o raquitismo” del maíz aparece como un problema creciente en áreas tropicales y subtropicales de América (Carloni et al., 2013; Santana et al., 2019).
Es una enfermedad sistémica que afecta la morfofisiología vascular y, por ende, la nutrición de las plantas de maíz (Oliveira et al., 2002; Sábato, 2018).
Estudios sobre los niveles de pérdida de rendimiento causados por el CSS en Argentina señalan que la enfermedad causa una disminución media de 70% de la producción (con un rango entre 50 y 90%), y en plantas severamente afectadas la producción puede ser nula (Virla et al., 2004).
Estimaciones realizadas por Massola Júnior et al. (1999) indican que por cada 1% de incidencia del “achaparramiento” en híbridos susceptibles, las cosechas se reducen en un 0,8%.
En Brasil, en estudios de evaluación sobre 30 híbridos comerciales se determinó que la incidencia media de “achaparramiento” variaba entre el 2,8% y el 65,0%, y los híbridos más susceptibles mostraron una reducción del 30% de rendimiento respecto a los híbridos más tolerantes (Costa et al., 2019).
Otro daño indirecto ocurre en plantas de mayor porte y con altas densidades del vector, en las cuales es frecuente la presencia de melado, producto de la alimentación, con el consiguiente desarrollo de fumaginas que reducen sensiblemente la capacidad fotosintética.
Ciclo de transmisión de patógenos por Dalbulus maidis
La “chicharrita” adquiere los patógenos y los transmite de forma persistente propagativa. La inoculación se realiza directamente en el floema, lo que favorece su propagación a todas las partes de la planta (Virla, 2024).
Foto: Proceso de transmisión de patógenos por parte del vector Dalbulus maidis
Fuente: INTA, EEA Manfredi. Esquema elaborado por Lurdes López y Marcelo Druetta Fuente: FCA-UNCa; EEA Catamarca-INTA
Este tipo de transmisión “persistente propagativa” implica que, una vez que el insecto adquiere el patógeno, este permanece infectivo durante toda su vida actuando como un reservorio constante.
Los estudios no han logrado verificar la transmisión transovárica o vertical (de madres a hijos) de los patógenos.
D. maidis es calificado como “super vector” debido a su capacidad extraordinaria para transmitir eficientemente al menos cuatro patógenos que afectan al maíz.
Síntomas de la planta de maíz enferma con “achaparramiento”
El reconocimiento a campo de los síntomas del complejo de achaparramiento del maíz producido por distintos patógenos, como el Spiroplasma kunkelii y transmitido por la chicharrita Dalbulus maidis, resulta dificultoso, debido a que la expresión depende de múltiples factores, como las condiciones ambientales, principalmente el rango de temperaturas óptimas, híbridos utilizados, infecciones mixtas de patógenos, presión de inóculo y estado fenológico del cultivo al momento de la infección.
Entre los principales síntomas en la planta afectada figuran:
- Estrías cloróticas: Manchas o rayas amarillas que nacen desde la base de las hojas jóvenes y avanzan hacia las puntas.
- Amarillamiento de las hojas superiores
- Enrojecimiento foliar: Coloración roja o púrpura en los márgenes y ápices de las hojas, más visible en las hojas viejas. Estos síntomas pueden manifestarse tanto en etapas vegetativas como en reproductivas.

- Enanismo o achaparramiento: Acortamiento severo de los entrenudos, lo que hace que la planta quede mucho más baja de lo normal.
- Multiespigazón: Desarrollo de varias espigas o mazorcas pequeñas en un mismo nudo, la gran mayoría estériles o sin formación de granos.
Aparición tardía: Los síntomas se vuelven muy evidentes cerca de la floración y postfloración, provocando la muerte anticipada del cultivo y una gran pérdida de peso en la cosecha.

Foto 1: Hoja enferma Fuente: Instituto de Patología Vegetal (IPAVE) Argentina gob,ar
Foto 2: Hoja enferma Fuente: Instituto de Patología Vegetal (IPAVE) Argentina gob.ar
Foto 3: Cultivo afectado Fuente: INTA, foto Infocampo
Foto 4: Mazorca afectada Fuente: Instituto de Patología Vegetal (IPAVE) Argentina gob.ar
¿Cuáles son las etapas del ciclo biológico y la morfología de la “chicharrita”?
Dalbulus maidis, es un insecto hemimetábolo, que sufre una metamorfosis incompleta que comprende tres fases o estados: huevo, ninfa -5 estadios- y adulto. El desarrollo de huevo a adulto oscila entre 24 y 40 días en condiciones cálidas de verano, pero puede extenderse de 45 a 80 días según la temperatura y la región.
Huevo:
Los huevos de D. maidis son transparentes, a medida que se desarrolla el embrión, se tornan blanquecinos, fecundados tardan entre 10 y 15 días en eclosionar a 23 °C y los 7 días se ven “manchas oculares” rojizas del embrión (Remes Lenicov & Virla, 1993).
Pitre (1967) demostró que los huevos son ovipuestos a lo largo de la nervadura central de hojas desplegadas, en la cara superior.
La temperatura mínima, óptima y máxima para el desarrollo de los huevos de la chicharrita es de 11,99 °C, 27,6 °C y 37,5 °C respectivamente (Van Nieuwenhove et al. 2016)
La cantidad de huevos que una hembra puede oviponer a lo largo de su vida es variable, y existen reportes disímiles con un rango entre 128 a 600 o más (Tsai, 1988; 2008), distintos investigadores hacen referencia como promedio de 132 huevos.
Como todo insecto herbívoro que ataca cultivos anuales, tiene una alta fecundidad, que le permite infestar rápidamente los cultivos (Moya-Raygoza & García-Medina, 2010).
Foto: Huevos de D. maidis insertados por el envés dentro del tejido de la hoja. Fuente:,Infocampo CREA
Ninfas:
El vector pasa por cinco estadios ninfales. Las ninfas son sedentarias de color amarillo traslúcido y desde el primer al tercer estadio ninfal presentan manchas negras bien definidas en el octavo terguito abdominal.
La duración de los diferentes estadios y del período ninfal es variable según la temperatura y factores bióticos y/o abióticos. A Davis (1966) indica que a 23,5 °C las ninfas tardan 20 días en llegar a adulto; a 23 °C dura 28 días y a 27 °C 18 días (Remes Lenicov & Virla, 1993).
Las ninfas se localizan mayormente en las hojas, y suben y bajan por el tallo, alimentándose en su envés; en cambio los adultos se localizan preferiblemente en el verticilo (“cogollo”), alimentándose de la savia más enriquecida que logran encontrar en las hojas nuevas en desarrollo (Nault, 1990).
Después de mudar a adultos, las hembras atraviesan un periodo preoviposicional de entre 2 y 4 días (Virla et al., 1990), seguido de una fase oviposicional que dura 33 días en promedio a una temperatura de 23 ºC (Remes-Lenicov & Virla, 1993).
Las ninfas por carecer de alas presentan una movilidad más reducida, por lo que su desplazamiento es caminado o saltando
entre las hojas, de ahí el nombre común en algunos países (Saltahojas del maíz).
Adulto:

Los adultos son pequeños, tienen una coloración amarilla, amarillento-verdosa con dos manchas redondeadas negras sobre el vértice de la cabeza.
Las poblaciones de los meses más cálidos son por lo general más amarillentas, mientras que las del otoño son un poco más oscuras; esto último aparentemente está asociado a aspectos de termorregulación (Larsen et al., 1993; Larsen & Nault, 1994).
A diferencia del estado ninfal, en el estadio adulto las alas son traslúcidas, se extienden más allá de la punta del abdomen por lo cual tienden a parecerse a la “chicharra”
En general, los adultos machos miden 3,5-4 mm de longitud, y las hembras son ligeramente más grandes, 4 a 4,1 mm de longitud.
En condiciones de laboratorio se comprobó que con fotoperíodos cortos y menores temperaturas los adultos son más grandes y pesados. (Larsen & Nault 1994)
Respecto a la coloración, se ha estudiado en Brasil que las poblaciones de latitudes mayores tienen adultos más grandes, oscuros y robustos que los de zonas más al norte con menores latitudes (Oliveira et al., 2004).
* Foto: Vista ventral de adultos macho y hembra de Dalbulus maidis(DeLong & Wolcott) que evidencia la diferencia en su genitalia externa Fuente: E. G. Virla: Dalbulus maidis (Hemiptera: Cicadellidae), vector del raquitismo del maíz.
En el subtrópico argentino, como en la provincia de Tucumán, donde las poblaciones que se desarrollan en primavera y principios del verano son más amarillentas mientras que a medida que se acerca el otoño es verificable un notable aumento de la proporción de adultos oscurecidos, especialmente en el dorso del abdomen.
Las hembras son fácilmente identificables; presentan un ovipositor esclerosado y conspicuo conformado por dos valvas, las cuales en vista ventral aparecen como una línea oscura longitudinal que abarca varios segmentos abdominales.
Por su parte, la genitalia de los machos está asociada al mayormente al segmento IX, es pequeña y carece de los caracteres externos descritos para las hembras.
Las hembras de D. maidis presentan un amplio rango térmico para la oviposición (15-40 ºC), aunque su mejor desempeño ocurre con una temperatura óptima de 33,6 °C (Van Nieuwenhove et al., 2016).
La longevidad de la especie ronda entre los 25 y 50 días (Davis, 1966), pero es diferente según el sexo. Valarezo et al. (2013) mencionan una media de 43 días para las hembras y 22 para los machos, a 25 ºC.; Como en todos los cicadélidos, el aparato bucal picador-suctor está conformado por labro, labio, mandíbulas y maxilas, donde estas dos últimas estructuras están transformadas en estiletes. Los estiletes maxilares están estrechamente unidos a través de surcos y engrosamientos entrecruzados formando un canal dorsal denominado “canal alimentario”, y uno ventral más pequeño conocido como “canal salival”, el cual está directamente comunicado con la bomba o siringe salival.
* Foto: Adulto Dalbulus maidis Source: AAPRESID
La savia entra en una delgada cámara o precibario, para ser conducida hacia el cibario (bomba suctora o alimentaria) (Backus, 1985); este mecanismo de doble entrada y un fenómeno conocido como “extravasación” (la expulsión del contenido del precibario de la chicharrita de vuelta a la planta a través del canal alimentario maxilar) las convierte en eficientes transmisoras de patógenos (Wayadande & Nault, 1993).
Se ha postulado que la domesticación y el mejoramiento genético de maíz ha influenciado negativamente los mecanismos “anti herbívoro” del cereal contra D. maidis (Davila-Flores et al., 2013); en consecuencia, esta plaga ha mostrado preferencia por germoplasmas modernos frente a variedades locales (Bellota et al., 2013; Coll Aráoz et al., 2019, 2020) sugiriendo que la domesticación debilitó la resistencia del maíz a la penetración por las piezas bucales y el ovipositor de la chicharrita (Bellota et al., 2013).
Ciclo de vida

Ciclo de vida de Dalbulus maidis. Fuente: (DeLong & Wolcott)
Después de los comportamientos de cortejo del adulto, mediados por señales acústicas y químicas, ocurre la cópula con una duración promedio de 51 minutos (Ramírez-Romero et al., 2014).
Los adultos se localizan principalmente en los verticilos de las plantas y colocan sus huevos de manera endofítica, debajo de la epidermis del parénquima foliar ya sea en la lámina como en nervaduras.
Las ninfas se localizan principalmente en zonas protegidas de la planta, en el envés de las hojas y próximas a las lígulas o también en las zonas cloróticas de los ápices de las hojas, mimetizándose con la superficie foliar amarillenta (Virla et al., 1990).
Un estudio (Luft Albarracín et al., 2021) informó un comportamiento de oviposición diferente para poblaciones de la chicharrita del hemisferio sur con respecto a poblaciones del hemisferio norte.
La hembra pone en promedio 132 huevos durante su vida y deposita de 4 hasta 19 uno a uno, pero a menudo en hileras de 8. La mayoría de los huevos son puestos en las hojas desplegadas y al ser endofíticos, si la hoja que los alberga se seca, el embrión muere.
Los huevos son dispuestos en forma aislada o agrupada (Pitre, 1967); los huevos “agrupados” son ubicados mayormente en la nervadura central. En dicho trabajo se observó que la chicharrita despliega una estrategia distinta al ubicar sus huevos en diferentes partes de la planta, lo que le permite, en parte, evadir a sus parasitoides de huevos. En ataques severos se han registrado una media de 5 huevos/cm2, hasta un máximo de 13 huevos/cm2 (Virla et al., 1990).
Las hembras vírgenes pueden también depositar un gran número de huevos, aunque ninguno de ellos se desarrolla (Remes Lenicov & Virla, 1993); Heady et al. (1985) indican que los sitios de oviposición de huevos provenientes de hembras no fecundadas son iguales a los de las hembras fecundadas.
El número de generaciones o ciclos reproductivos depende de diversos factores biológicos (factores genéticos, etc.) y ambientales (condiciones climáticas, disponibilidad de alimento, etc.).
Se estima que en zonas tropicales (donde el cultivo de maíz está presente todo el año) la especie tiene aproximadamente doce generaciones sucesivas de manera ininterrumpida.
En zonas subtropicales, donde la siembra de maíz esta concentrada en una sola fecha de siembra (noviembre-diciembre), se determinó que la especie tenía al menos cinco generaciones que se desarrollaban entre noviembre y mayo (Virla et al., 2003).
A rasgos generales se puede considerar que el vector puede completar al menos dos generaciones desde que se siembra el maíz hasta que se lo cosecha (Nault, 1998).
Reconocimiento de la “chicharrita del maíz”

Foto: Reconocimiento de Dalbulus maidis (DeLong & Wolcott). A: Vista fronto-lateral de un adulto; B: Detalle de las manchas características que los adultos poseen en la corona; C: vista dorsal de un adulto de la generación de otoño; D: posición habitual de los adultos que se localizan en el verticilo (cogollo) de la planta de maíz.Fuente: E. G. Virla: Dalbulus maidis (Hemiptera: Cicadellidae), vector del raquitismo del maíz
Las larvas necesitan suelos con niveles altos de humedad y materia orgánica para sobrevivir, concentrándose en los primeros 10 cm del suelo. La especie es tolerante al frío y puede pasar el invierno en estado adulto. En condiciones tropicales, la reproducción es continua y no se ve limitada por el invierno. Las variaciones de temperatura pueden afectar el ciclo biológico del insecto.
¿Cuáles son las condiciones predisponentes y hábitos de la plaga?
Alimentación
De las 14 especies de Dalbulus, solo D. maidis y D. elimatus (Ball) usan al maíz domesticado como hospedante preferencial (Nault, 1983).
Dalbulus maidis se alimenta principalmente de savia elaborada gracias a su aparato bucal picador-suctor, el cual introduce numerosas veces hasta lograr ubicar un vaso floemático adecuado (Carpane et al., 2011). en la base de las hojas dentro del cogollo, en las axilas y en la parte inferior de la planta.
Prefiere alimentarse desde nervaduras pequeñas y medianas (Alivizatos, 1982). Debido al comportamiento de “prueba” se potencia la capacidad de trasmisión de patógenos (virus y mollicutes) al inyectar repetidas veces saliva en una misma planta hasta que procede a alimentarse (Carpane et al., 2011).
La “chicharrita” D. maidis, tiene como hospedantes, plantas del género Zea (maíz y teocintles) y Tripsacum dactyloides (L.) (maíz salvaje/zacate maicero) y se desarrolla allí hasta el estado adulto y establecer sus poblaciones (Pozebon et al., 2022) aunque su optimo desarrollo se verifica cuando se desarrolla enteramente en maíz.
Condiciones medio ambientales
Existe relación entre la temperatura y la capacidad de desarrollo. La temperatura afecta la fecundidad y viabilidad de los huevos.
El ciclo de vida (huevo a huevo) promedio es de 29,6 días a 30 °C. Requiere 648,3 grados/día por encima de un umbral térmico mínimo de 4,9 ºC y por debajo de un umbral térmico máximo de 37,5 °C. Van Nieuwenhove et al. (2016) Las tasas de eclosión de los huevos entre los 25 y 30 ºC. superando el 80% y entre los 20 y 30 ºC 50% de las ninfas I logran desarrollarse hasta el estado adulto.
Es importante destacar que las ninfas no logran llegar al estado adulto si están expuestas a temperaturas menores a los 15 ºC; sino que ralentizan su desarrollo en espera de temperaturas favorables. Por ello, la mayor limitante para su presencia es la ausencia de cultivos de maíz y no las bajas temperaturas.
El período de carencia de maíz ocurre en la época invernal. Los adultos de D. maidis sobreviven el invierno como adultos activos (Larsen et al., 1992), y no pasan por un estado de “dormancia de tipo quiescente”. Las hembras, al ser más corpulentas que los machos, tienen más posibilidades
de sobrevivir al invierno en ausencia de maíz y por ello, los adultos capturados
durante el invierno son mayormente hembras
Movilidad y dispersión poblacional
Existen estudios en Brasil -Estado de Mato Grosso do Sul -donde el maíz no había sido cultivado durante años y determinaron que adultos portadores del “achaparramiento” colonizaban el cultivo muy tempranamente, sugiriendo una alta capacidad migratoria de la especie. Oliveira et al. (2013) señalan su importante capacidad de dispersión, indicando su capacidad de migrar de una región a otra en busca de cultivos de maíz en etapas tempranas de desarrollo, y dispersando así sus patógenos que causan el “achaparramiento”.
Para Argentina, Virla et al. (2013) señalaron que, a pesar de poder viajar largas distancias, el vector es mayormente un migrante local, movilizándose todas las campañas de las áreas con mayor densidad poblacional (poblaciones fuente), es decir desde las zonas subtropicales y de transición, hacia el sur, colonizando cultivos a medida que las condiciones ambientales le permiten desarrollar sus poblaciones.
La temperatura del aire tiene un efecto positivo sobre la movilidad de las poblaciones de D. maidis y, por el contrario, las precipitaciones las afectan negativamente (Foresti et al., 2022).
Un trabajo sobre la colonización del cultivo y distribución espacial en cultivos bajo riego con “pivote central” Foresti et al. (2022); demostró que las mayores infestaciones se produjeron en los límites del pivote central, mostrando una clara distribución sesgada hacia los bordes (con rangos desde 100 a 611 m).
En Tucumán, Argentina, se demostró que en el cultivo de fecha temprana, la población de adultos abandona el mismo cuando se forman las mazorcas, mientras que en el cultivo de siembra tardía, los adultos permanecen en el cultivo, aun cuando este ya se ha secado totalmente. La proporción de sexos registrada en la siembra temprana es aproximadamente de 1:1, mientras que, en la siembra tardía, ya en el otoño y al madurar el cultivo, las hembras son dominantes (3:1 o 4:1) por sobre los machos.
¿Cuáles son las alternativas de control y manejo de la plaga?
Manejo Integrado de Plagas MIP
Los buenos resultados para el manejo de la plaga estarán soportados por el esfuerzo comunitario; por lo cual es conveniente el compromiso de los agricultores de áreas afectadas y de toda la cadena relacionada con el cultivo para prevenir y controlar conjuntamente.
El manejo integrado de plagas (MIP) juega un papel fundamental frente al insecto, al hacer uso de diferentes herramientas que permitan un control contundente; manejo de arvenses gramíneas hospederas como Eleusine indica, Paspalum acuminatum, Sorghum halepense, manejo adecuado de lotes en postcosecha, épocas de siembra, tratamiento a semilla, aplicaciones oportunas, densidades de siembra, uso de insumos adecuados y propicios, son algunas de las consideraciones importantes en el manejo del insecto.
En Argentina, como respuesta al problema del complejo del achaparramiento del maíz, transmitido por la chicharrita (Dalbulus maidis), que afectó gran parte de la superficie maicera, se desarrolló una Red Nacional de Monitoreo.
Esta iniciativa fue impulsada y está sostenida por instituciones clave del sector agropecuario argentino, entre las que se encuentran la Asociación Argentina de Protección Profesional de Cultivos Extensivos (AAPPCE), la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID), los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) y la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (MAIZAR).
Los objetivos perseguidos con la Red Nacional de monitoreo son:
- Informar sobre la captura con trampas cromáticas adhesivas de los adultos de maidis en diferentes regiones productoras del cultivo de maíz en Argentina
- Informar sobre el porcentaje de la infección estacional de los adultos de maidis por Corn Stunt Spiroplasma (CSS), que estará a cargo del Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA - CICBA (CONICET).
Para alcanzar sus objetivos, la Red Nacional de Monitoreo cuenta con más de 400 sitios centinela donde se realiza un monitoreo protocolizado. El proyecto tiene una duración prevista de tres años y, durante la campaña 2026-27, dará inicio a su tercer año de funcionamiento. Esta Red genera informes de la dinámica poblacional e infectividad de la chicharrita, disponibles de forma libre y gratuita.

Foto: Depredadores de Dalbulus maidis (DeLong & Wolcott). Control Biológico Fuente: E. G. Virla: Dalbulus maidis (Hemiptera: Cicadellidae), vector del raquitismo del maíz.
A) araña Argiopes sp. (Araneidae) en Leales (Tucumán); B) Coccinellidae (Coleoptera) en Paraná (Entre Rios);
C) Geocoridae (Hemiptera) en Las Breñas, Chaco; D) Zelus obscuridorsis (Stål) (Hem.; Reduviidae) en San Miguel de Tucumán;
E) chinche no identificada (Hemiptera) en Las Breñas, Chaco; F) larva de Neuroptera en Chaco;
G) Doru lineare (Eschs.) (Dermaptera: Forficulidae) depredador de huevos de la chicharrita en el No-roeste argentino
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Fuentes
- Dalbulus maidis (Hemiptera: Cicadellidae), vector del “achaparramiento o raquitismo” del maíz. Aspectos biológicos más relevantes, con especial referencia a los conocimientos generados en Argentina. Eduardo G. Virla.Instituto de Entomología, Fundación Miguel Lillo y CONICET, Tucumán, Argentina. 2024
- MISCELÁNEA Dalbulus maidis (Hemiptera: Cicadellidae), Serie cuya temática incluye innovaciones metodológicas, información biológica catalogada, actualizaciones y ensayos científicos.ISSN 0074–025X Fundación Miguel Lillo, 2024 Fundación Miguel Lillo, San Miguel de Tucumán, Argentina.
- Caracterización poblacional de Dalbulus sp. (Hemiptera: Cicadellidae) vector de fitoplasmas y espiroplasmas en el departamento del Huila. Isda Sánchez Reinoso Entomología Universidad Nacional de Colombia Facultad de Ciencias Agrarias, Departamento Agronomía Bogotá D.C, Colombia 2021
- La chicharrita del maíz le hizo perder mas de usd 2000 millones al campo argentino Infobae / economía campo- mayo 2024
- Producción argentina Bolsa de Comercio de Rosario /Maíz-chicharrita-spiroplasma/ 70 millones de toneladas campaña 202526 El Litoral Campo
- La chicharrita y los costos podrían poner en jaque al maíz. Agritotal
- Cigarrinha gera perdas de US$ 258 bilhão milho brasileiro Revista Cultiva Noticias
- AAPPCE participó en la mesa técnica de Agricultura Nacional: esfuerzos conjuntos contra el achaparramiento del maíz / AAPPCE / abril 25, 2024
- Chicharrita del maíz: armarán una red nacional de trampas para conocer su dinámica poblacional CREA publicación Infocampo Mayo 2024
- Chicharrita, la nueva amenaza: ¿Cómo adaptarnos? AAPRESID 19 jul 2024
- CABI 2017
- ABC economia Colombia Agosto 2026
- Achaparramiento del maíz, enfermedad endémica que afecta el rendimiento. Autores: Karina Torrico; María de la Paz Giménez Ministerio de Economía Agricultura, Ganadería y Pesca Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria Centro de Investigaciones Agropecuarias (CIAP)
- Detección de la enfermedad del achaparramiento del maíz en Colonia del Valle, Capayán, Catamarca. Autores: Emanuel Carrizo Rodríguez1, Franca Carrasco2, Victoria Coronel1, Lucas Barros1, Francisco Villalobo1, Sonia Aybar1,2 y Vanessa Velardez1,2. 1 Facultad de Ciencias Agrarias UNCa; 2 Estación Experimental Agropecuaria Catamarca INTA.

















